EL TIEMPO


domingo, 5 de febrero de 2012

PACHANGA BAJO CERO (4-2-2012)


Cual personaje de novela de Charles Dickens, un socio al que le falta la mano izquierda entra en el restaurante del Club enfundado en ropa de abrigo en busca de cobijo.


Javier, nuestro capitán, muestra orgulloso las heridas de guerra: herida inciso-contusa en la ceja y parte superior del pómulo, fruto de una autolesión. Por fortuna, el doctor Fernández de Córdova no estuvo este sábado en la pachanga y Javier pudo salvar el ojo.



Josemi, una vez más, fue el último en llegar a la pista pero el primero en llegar al bar. Fíjense en la mirada que le está echando a la rubia de la izquierda.






El rostro de Paco es la mejor muestra del frío que se vivió en la pista.






Extraña postura de David. O está descendiendo en un trampolín de saltos de esquí o está poniéndose a disposición de Jaime (al fondo).








Aspecto que presentaba el aparcamiento del Club momentos antes de la pachanga.












Ni el frío, con temperaturas bajo cero, ni el viento, con una ventisca de miedo, pueden con las ganas de pachanga de los miembros de nuestro equipo. Este sábado, en medio de un clima glacial, se ha celebrado un nuevo encuentro en el que se ha avanzado en la formación psicotécnica de nuestros integrantes. Todos ellos acostumbrados plenamente a estas circunstancias, pues todos son grandes consumidores de Cruzcampo Glacial.
Estreno de nuestro perro San Bernardo, provisto de barrilito de brandy. Algunos miembros del equipo aseguran que vieron volar grajos sobre la pista.



La pachanga comenzó, como de costumbre, tarde. La razón no fue el hielo que había sobre la pista, no, pues ese hielo (escarcha, en euskera) vino muy bien, ya que, metido en cubiteras, fue aprovechado para las bebidas largas de la tarde. El motivo fue, una vez más, el retraso de Josemi, que se quedó dormido y, de no ser por la llamada de Jaime, aún seguiría en la cama con su osito de peluche.



En el capítulo de incidencias, leve contusión de nuestro capitán en el rostro, él dice que con la pala, aunque nos tememos que en realidad fue con una estalactita de hielo que le cayó desde un foco de la pista.



En cuanto al tercer tiempo, que en realidad es lo que importa y nos trae aquí cada semana, destacar que el frío siguió siendo el protagonista durante esos momentos. Mariano había preparado para la ocasión unos chili picantes en lugar de aceitunas para que entrásemos en calor. Durante el debate que sigue a los partidos pudimos dar los últimos detalles a la convivencia del próximo sábado en el Club, con los detalles finales al menú, a los discursos, los fuegos artificiales y la traca final.



En resumen, un frío pero entrañable sábado en el que se puso de manifiesto el calor y buen ambiente que existe entre los miembros de este equipo, incluso en los climas más extremos. La próxima pachanga, en Ávila.

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